domingo, 27 de mayo de 2007

La Cosa

Título Original: The Thing
Año: 1982
Revisada el 26 de mayo de 2007



10 Leatherman de 10

Sinopsis:

Unos estadounidenses se encuentran trabajando en una base científica en la Antártida cuando se ven las caras con un extraterrestre hostil y feo.

Comentarios:

Hacía mucho tiempo que no me divertía tanto con una película. La Cosa comparte el podio con Amanecer de los Muertos y Hellraiser en cuanto a mis películas de terror favoritas. A continuación os expongo los detalles.

La acción se desarrolla en la Antártida a principios del invierno de 1982. En el horizonte de un paisaje nevado aparece un helicóptero, a bordo del cual hay un hombre con binoculares que intenta matar a tiros a un perro. En otra escena vemos un cartel en el que se lee “ Instituto Científico de los Estados Unidos. Estación 4” y poco después aparece el personaje principal; Mc Ready (¡Kurt Russell!) bebiendo JB mientras juega al ajedrez con un ordenador llamado Chess Wizard. Mientras tanto, los del helicóptero siguen a lo suyo hasta que se acercan a la base, así que los norteamericanos salen a ver qué está pasando.

Al parecer, el helicóptero pertenece a una base noruega próxima a la que nos ocupa. El tío de los binoculares, después de muchos tiros de rifle fallidos, le tira unas granadas al perro, pero falla y el can va a refugiarse a la estación de los EE.UU. El helicóptero se posa y el de los binoculares se dispone a lanzarle otra granada al chucho pero accidentalmente, y de una manera un poco idiota, vuela el aparato con piloto incluído. El noruego apenas presta atención a la explosión y le dispara al perro pero sin querer hiere a un americano, entonces el capitán Garry (Donald Moffat) lo mata de un tiro en un ojo. Noruegos 0 – Perro 1

Tras el incidente todos se preguntan qué les ha podido pasar a los escandinavos para que enloquecieran de esa forma. Uno de ellos, el científico Blair (Wilford Brimley) comenta que puede ser un caso de “fiebre de cabina”. Se trata de la expresión norteamericana “cabin fever”, que en realidad significaría “fiebre de la cabaña” en referencia a la depresión e irritabilidad que se produce durante largos confinamientos durante el invierno. Total, que Mc Ready y el Dr. Copper (Richard Dysart) se van a la base noruega para ver si alguien necesita ayuda.

Al llegar allí, los hombres ven que la estación está desierta y que se ha incendiado parcialmente. Mc Ready y Copper se encuentran con el cadáver de un hombre al que le han rebanado la garganta y, más allá, Mc Ready se topa con una especie de sarcófago de hielo vacío. Cuando salen, ven sobre la nieve lo que podrían ser restos humanos calcinados. Mc Ready y Copper se los llevan para hacerles una autopsia.

Con lo que se encuentra Blair sobre la mesa de autopsias es como dos cuerpos humanos fundidos en una forma grotesca. A parte de este, ejem, ligero detalle, los cadáveres no presentan anomalías internas, así que se huelen algo raro pero no se alarman demasiado. Entre tanto, el encargado de comunicaciones, Windows (Thomas Waites) intenta contactar con alguien para avisar de lo que ha ocurrido pero nadie responde. En esto que el perro de antes empieza a pasearse por toda la base y a estorbar a la gente, hasta que Clark (Richard Masur), el encargado de los perros de trineo, lo encierra con los demás canes y apaga la luz.

Los perros enloquecen cuando el recién llegado empieza a emitir un fuerte siseo. Al chucho se le abre la cara como una estrella de mar que se despliega dejando ver un grueso tentáculo, luego el cuerpo se le deshace en una masa deforme de la que brotan decenas de flagelos, patas de centollo y un esfínter que le lanza un chorro de moco a un husky incauto. Clark acude a la jaula para ver a qué se debe tanto follón y se topa con lo que a partir de ahora llamaré la Cosa. Uno de los perros consigue abrir la valla a base de bocados azotado por el pánico y los supervivientes huyen en plan “maricón el último” haciendo que Clark se caiga de culo en el proceso. La Cosa tiene ahora un aire como de aborto de galgo y emite un chillido horrible entre animal y mecánico, suena como si fuera un microondas que pudiera hablar. Un gran trabajo el del equipo de edición de sonido, desde luego.

Mc Ready oye el barullo en la perrera, dispara la alarma de incendios y acude al lugar junto a los demás. Antes de que puedan ver a la Cosa, Clark les dice “ no sé qué coño hay ahí, es muy raro. Sea lo que sea está enfurecido”, entonces Mc Ready se acerca a la jaula y en cuanto ve a la Cosa enseguida manda a buscar el lanzallamas. No sin antes pegarle unos cuantos tiros. Childs (Keith David, el padrastro negro de Algo Pasa con Mary) regresa con el lanzallamas y le prende fuego al esperpento, que ahora cuelga del techo y les enseña un tentáculo con dos mandíbulas dentadas.

En una cinta de vídeo que Mc Ready y Copper encontraron en la estación de los noruegos, los hombres ven cómo vuelan una amplia zona con cargas térmicas. Entonces, tras una serie de evidencias concluyen que la criatura vino del espacio y se estrelló con su nave en la Antártida. Mientras, Blair descubre que las células alienígenas absorben las células del huésped a una velocidad alarmante, incluso su ordenador, con unos adorables gráficos de Spectrum, le indica que la probabilidad de infección del equipo es del 75% y que una zona poblada se infectaría por completo en 27 horas después del primer contacto. La paranoia y la desconfianza están servidas.

La Cosa, disfrazada de alguno de ellos los boicotea sin piedad para no ser descubierta y salir indemne. Además, Blair se vuelve loco y destroza el helicóptero, el quitanieves y la sala de comunicaciones.

De esta película me gusta todo y no me sobra nada, sólo me quejo del poco acierto que tuvieron los dobladores con la pronunciación de los nombres de los personajes. Pero eso no tiene nada que ver con el trabajo de John Carpenter y sus muchachos. Los actores están que se salen, lo hacen bien hasta los perros. Merece una mención especial el gran Kurt Russell, héroe de películas entrañables como Golpe en la Pequeña China o 1997: Rescate en Nueva York, de nuevo con Carpenter.

Los efectos especiales son espectaculares y atemporales, veinticinco años después la criatura sigue siendo tan genuina como el Alien de la tita Ripley. De hecho, hay una escena en la que Blair le quita una extremidad a la Cosa en la que no pude evitar imaginarme al científico chupando la pata y diciento “mmmm, rico, pero como mejor está es con limón”. Igualito igualito que un centollo.

También hay lugar para el humor en esta película, me hizo mucha gracia ver a la Cosa intentando escurrir el bulto de la escena de un crimen caminado como sin hacer ruido.

Una de las cosas que más me gustaron de esta película es que los personajes no se andan con tonterías del tipo “venga, esto tiene que ser un truco... será un pingüino mutante o algo”. Sólo Childs no se acaba de creer que sea alienígena, pero enseguida se convence. Me gusta que los personajes no pierdan el tiempo intentando creer lo que ven y se defiendan rápidamente de las amenazas.

Esta película está basada en la historia titulada “Who Goes There?” de John W. Campbell JR y se rodó en la Columbia Británica.

Conclusión:

Esta es una película de obligado visionado. Acción, buen gore, una dirección excelente y un aguerrido Kurt Russell hacen de la Cosa una delicia para los amantes del género.

No hay comentarios: